Estaba cansada de bares, de besos sin nombre, de no ver al amor entre tanto amores. Cansada de amantes de temporada y caricias aceleradas. Se referia a esas noches que dejan el cadáver de la pasión al amanecer y el arrepentimiento del día siguiente cuando la vida no huele a Chanel sino a despojos y desencanto. Es así. Ya no será tan bonita como anoche y quizá ni espera que se despidan con un te-llamaré. Ni una huella visible quedará de esas noches en que dormía acompañada pero sola, con alguien pero sola. Eso sábados dejarán como única herencia heridas invisibles. Y suele pasar que al día siguiente cuando él ya no está se ve queriendo huir pero sin saber de qué y entonces lo entiende: ningún viaje fugaz entre unas piernas puede darle eso que busca. Si. Es entonces cuando realmente lo entiende: El amor consiste en una cara donde quedarse a vivir.

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